Cómo ser madre soltera sin sufrir: vencer el miedo es lo primero

Cómo ser mama soltera. Consejos para madres

Embarazo de mujer soltera vs embarazo de mujer casada

Revisado; enero 2026

Cuando una mujer casada o en concubinato se entera de que está embarazada, comparte la noticia con su compañero que acoge la novedad con alegría. La abraza, la llena con palabras deliciosas y se crea una trama afectiva que contiene a la madre.

Si bien la mamá siente inquietud ante la complejidad que se avecina, no siente miedo.

Cuando una mujer soltera se entera de su embarazo siente miedo, no alegría. 
Todas las madres solas somos invadidas por el miedo, la inseguridad. Quedamos en el baño mirando aquellas marcas sin dar crédito. 
Una madre me contaba que volvió a hacerse el test al día siguiente con la esperanza de un negativo. Algo así como pellizcarse para despertar de la pesadilla.

Mientras miramos el test en el baño, explotan las preguntas: 
  • ¿Qué voy a hacer? 
  • ¿Cómo se lo digo? 
  • ¿Qué va a pasar?
Las mamás solteras nos sentimos sin red de contención, sin algo que nos proteja de la caída.  
Cuando nos armamos de valor, salimos del baño y hablamos con nuestra pareja. Es común que el miedo a quedarnos solas deje de ser imaginado para volverse real porque la pareja, la misma tierna pareja con la que una disfruta su cuerpo y su cotidianidad, dice que no quiere ser padre.
No puede.
No está preparado.
No se siente cómodo con la idea de ser padre. Así: Cómodo con la idea de ser padre
¿De qué idea me hablas si el embarazo ya ocurre en mi cuerpo?

Hay hombres que llegan a culpar. Sueltan un  Vos lo buscaste. Como si ellos no hubieran participado en la misma tarea que produjo el embarazo, ergo, como si ellos no lo hubieran buscado. Perdón, ¿no eras tú quien estaba disfrutando del sexo? ¿Acaso tú también no usaste métodos anticonceptivos?
La frase "Vos lo buscaste" parece quitarles toda responsabilidad. 
Pero la tienen. No lo olvides.

Obstáculos para amar al hijo

Es aquí, al enfrentarnos con esta actitud del padre, que cae la primera lápida sobre nuestra posibilidad de amar al hijo que se engendra. ¿Cómo amar a quien viene a interponerse entre nuestra vida y la del hombre que se ama?
Porque, aunque en esa charla no se toque el tema, una sabe que si continúa con el embarazo la separación es inminente.

Acaba la conversación con la pareja y las mamás buscamos con quien hablar. Llamamos a la familia, a los amigos... contamos lo que sucede.

Cuando una mujer casada cuenta la noticia del embarazo, los que escuchan acompañan con entusiasmo la posibilidad de vida que se gesta. Y hablan a la madre en segunda persona del plural:
  •  ¿ya pensaron en el nombre?
  • ¿dónde van a colocar las cosas del niño? 
  • ¿qué decidieron hacer con el trabajo? 
Esta simple manera de formular las preguntas hace que la futura madre se sienta contenida. Aún cuando no tiene claras las respuestas a lo que le preguntan.

Cuando una mamá soltera cuenta la noticia de su embarazo, los que la escuchan comienzan a hablarle en primera persona:
  • ¿Qué vas a hacer con el trabajo? 
  • ¿Pensaste todo lo que gasta un niño? 
  • ¿Qué decidiste hacer con...?
Esta manera de preguntar a las mamás solteras lleva a creer que no tendremos apoyo.  Que nadie nos va a ayudar. Que, además de ser madres solteras, estaremos absolutamente solas. 
Aquí cae la segunda lápida sobre la posibilidad de amar al niño que no ha nacido. ¿Cómo  amar a quien nos expone a la soledad de por vida?

Deja un instante de centrarte en el caos 

Estas dos lápidas, la actitud del padre que se desentiende como si el bebé no fuera producto de sus elecciones sexuales, y la actitud de quienes nos rodean como si continuar el embarazo traerá destrucción a todo lo que vivimos, hace que:
  • Las mamás creamos que la maternidad es un castigo por algo que hicimos "mal" (¿pero no te cuidaste?) 
  • Las mamás nos sintamos únicas responsables de lo que sucede, y merecedoras del desprecio del hombre que fue nuestra pareja y de la sociedad entera.
  • Las mamás pensemos en el aborto como la "solución" para evitar las complicaciones y que nada cambie (como si ya no hubiera cambiado todo).
  • Las mamás vivamos la contradicción de sentir una inmensa desdicha y deseo de "solucionar", junto al intenso amor y deseo de dar vida.

Los cuentos de hadas narran la salida

En algún momento, el protagonista de cuentos de hadas debe cumplir una tarea imposible. Se desespera. Sabe que no puede resolver el tema y, por tanto, el rey lo matará, o lo comerá el dragón, o cualquier desenlace espantoso. Pero siempre, siempre, aparece alguien que le ayuda a salir del conflicto.

Eso nos sucede a las madres solteras. Un día nos encontramos con quien nos ayuda.
No siempre es un príncipe azul (lo que menos necesitamos en ese momento es rodearnos de fantasía). De hecho las ayudas en los cuentos de hadas vienen de brujas, enanos, animales mágicos, juncos que hablan, piedras que se abren dando paso a tesoros maravillosos... Pero siempre llega esa persona, texto, película, que nos ayuda a reconocer la luz, la salida del túnel.

No es necesario tener todo resuelto

Cada cosa se solucionará a medida que avancemos. Como en el juego de cartas La conga, aunque nuestras cartas parezcan malas, podemos descartarnos en el juego de otros o, incluso, ganar a último momento. 
 
El encuentro con ese alguien corta con las preguntas y las frases que nos aíslan. Nos hace sentir que todo va a salir bien, porque la vida siempre sale bien. Una comienza a querer creer que es posible.
Es la misma realidad, pero nosotras empezamos a percibirla diferente.

Vence el miedo para ver al bebé que llega

Un embarazo nunca debería recibirse con dudas. 

Es cierto que las transformaciones dan miedo. Pero sentir miedo no indica que todo vaya a ser malo. Uno no puede elegir qué siente, pero sí puede elegir qué hacer con eso que siente.

Voy a contarte algo: 

Los hombres y mujeres que amamos la vida tenemos lo esencial para ser buenos padres. No importa si estás en pareja o no. Los buenos padres, aunque metan la pata muchas veces, educan hijos felices y responsables consigo mismos. 

Por esto, la primera tarea de una madre soltera es enfrentar el miedo. 
El miedo muchas veces impulsa a tomar decisiones que no son libres (en cuanto están guiadas por el miedo). 

No tienes que poder con todo ni saber ahora qué sucederá de aquí en adelante. 
Un paso por vez. 
Respira hondo, enfrenta al miedo y aprende a descubrir las oportunidades.

Por otra parte, ninguna madre soltera tiene que criar a su hijo sola. Aprende a pedir los apoyos que tu hijo necesita para tener una vida sana. La nueva situación invita a crear nuevas respuestas. 
A exigir los derechos que tu hijo tiene.

Ve a las oficinas del juzgado de familia y haz un acuerdo escrito con el papá. No es para ti, es para el bebé que llega. Si no tienes dinero para un abogado, ellos te proporcionan uno. O puedes ir a la Facultad de Derecho, al departamento de servicio gratuito para personas con pocos recursos.

No tengas miedo. 
Esto que vives no estaba planificado, cierto. Pero eso no significa que no puedas aprender a crear un plan a medida que lo vives. La vida siempre se abre paso. Y a veces, solo se trata de decir "sí" y hacer posible que lo que fue imprevisto fluya con calma y alegría.

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