Cómo ser madre soltera sin sufrir: vencer el miedo es lo primero

Cómo ser mama soltera. Consejos para madres

Maternidad mujer soltera vs maternidad mujer casada

Cuando una mujer casada o en concubinato se entera de que está embarazada, comparte la noticia con su compañero que acoge la novedad con alegría. La llama, la llena con palabras deliciosas y crea una trama afectiva que contiene a la madre.

Si bien la mamá siente inquietud ante la complejidad que se avecina, no siente miedo.
Cuando una mujer soltera se entera de su embarazo, ocurre lo contrario.
Mira que el test salió positivo y siente miedo, no alegría. Todas las madres solas somos invadidas por el miedo, la inseguridad. Quedamos en el baño mirando aquellas marcas, sin dar crédito. 
Una mamá soltera me contaba que volvió a hacerse el test al día siguiente con la esperanza de un negativo. Algo así como pellizcarse para despertar de la pesadilla.
Mientras miramos el test en el baño, explotan las preguntas: 
  • ¿Qué voy a hacer? 
  • ¿Cómo se lo digo? 
  • ¿Qué va a pasar?
Las mamás solteras nos sentimos sin red de contención que nos proteja de la caída.  Cuando nos armamos de valor, salimos del baño y hablamos con nuestra pareja. 

El miedo a quedarnos solas deja de ser imaginado para volverse real si la pareja, la misma tierna pareja con la que una disfruta su cuerpo y su cotidianidad, dice que no quiere ser padre.

No puede.
No está preparado.
No se siente cómodo con la idea de ser padre. Así: Cómodo con la idea de ser padre
¿De qué idea me hablas si el embarazo ya ocurre en mi cuerpo?

Hay hombres que llegan a culpar. Sueltan un  Vos lo buscaste. Como si ellos no hubieran participado en la misma tarea que produjo el embarazo, ergo, como si ellos no lo hubieran buscado. Perdón, ¿no eras tú quien estaba disfrutando del sexo? ¿Acaso no usaste métodos anticonceptivos?
La frase "Vos lo buscaste" parece quitarles toda responsabilidad. 
Y la tienen. No lo olvides.

Cuando una se enfrenta con esta actitud por parte del padre del niño, cae la primera lápida sobre nuestra posibilidad de amar al hijo que se engendra. ¿Cómo amar a quien viene a interponerse entre nuestra vida y la del hombre que se ama?
Porque, aunque en esa charla no se hable sobre el tema, si uno decide continuar con el embarazo, la separación es inminente.

Acabada la discusión con la pareja, las mamás solas buscamos con quien hablar. Llamamos a la familia, a los amigos, y contamos lo que sucede.
Cuando una mujer casada cuenta la noticia del embarazo, los que escuchan acompañan con entusiasmo la posibilidad de vida que se gesta. Y hablan a la madre en segunda persona del plural:
  •  ¿ya pensaron en el nombre?
  • ¿dónde van a colocar las cosas del niño? 
  • ¿qué decidieron hacer con el trabajo? 
Esta simple manera de formular las preguntas hace que la futura madre se sienta contenida. Aún cuando no tiene claras las respuestas a lo que le preguntan.

Cuando una mamá soltera cuenta la noticia de su embarazo, los que la escuchan comienzan a hablarle en primera persona:
  • ¿Qué vas a hacer con el trabajo? 
  • ¿Pensaste todo lo que gasta un niño? 
  • ¿Qué decidiste hacer con...?
Esta manera de preguntar nos lleva a las mamás solteras a creer que no tendremos apoyo.  Que nadie nos va a ayudar. Que, además de ser madres solteras, estaremos absolutamente solas. Esto hace que caiga otra lápida sobre la posibilidad de amar al niño que no ha nacido. ¿Cómo  amar a quien nos expone a la soledad de por vida?

La certeza de los cuentos de hadas

Estas dos lápidas, la actitud del padre que se desentiende como si el bebé no fuera producto de sus elecciones sexuales, y la actitud de quienes nos rodean como si la vida que viene fuera únicamente responsabilidad nuestra, hace que:
  • las mamás creamos que la maternidad es un castigo por algo que hicimos "mal" (¿pero no te cuidaste?) y nos sentimos como las únicas responsables de ese acto y merecedoras del desprecio del hombre que fue nuestra pareja.
  • las mamás pensemos muchas veces en el aborto como "solución" para evitar complicaciones y que nada cambie.
  • las mamás sintamos una inmensa desdicha junto a un intenso deseo de dar vida, que nos lleva a vivir los primeros momentos en continua contradicción.
Pero aparece alguien que transforma la situación. 
Como sucede en los cuentos de hadas cuando al protagonista le va la vida en cumplir una tarea imposible de cumplir, aparece "alguien" que da las pistas para salir del laberinto.
No siempre es un príncipe azul (lo que menos necesitamos en ese momento es rodearnos de fantasía). En los cuentos de hadas las brujas, los enanos, los animales mágicos, los juncos que hablan, las piedras que se abren dando paso a tesoros maravillosos... nos ayudan a percibir el sol a la salida del túnel.

Esa persona o texto o película nos ayuda a descubrir que no es necesario tener todo resuelto, y que cada cosa se solucionará a medida que avancemos.  Que, como en el juego de cartas La conga, aunque nuestras cartas parezcan malas, podemos descartarnos en el juego de otros o, incluso, ganar a último momento. 
 
Este encuentro con ese alguien corta con las preguntas y las frases que nos aíslan. Nos hace sentir que todo va a salir bien, porque la vida siempre sale bien. 
Una comienza a querer creer que es posible.
Es la misma realidad, pero nosotras empezamos a percibirla diferente.

Vencer el miedo para ver al bebé que llega

Un embarazo nunca debería recibirse con dudas. Es cierto que las transformaciones dan miedo. Pero sentir miedo no indica que todo vaya a ser malo. Uno no puede elegir qué siente, pero sí puede elegir qué hacer con eso que siente.

Voy a contarte algo: los hombres y mujeres que amamos la vida tenemos lo esencial para ser buenos padres. No importa si estás en pareja o no. Los buenos padres, aunque metan la pata muchas veces, educan hijos felices y responsables consigo mismos. 

Por esto, la primera tarea de una madre soltera es enfrentar el miedo.

El miedo muchas veces impulsa a tomar decisiones que no son libres (en cuanto están guiadas por el miedo). No tienes que poder con todo ni saber ahora qué sucederá de aquí en adelante. Un paso por vez. Respira hondo, enfrenta al miedo y aprende a descubrir las oportunidades.

Por otra parte, ninguna madre soltera tiene que mantener a su hijo sola. Aprende a pedir los apoyos que tu hijo necesita para tener una vida sana. La nueva situación invita a crear nuevas respuestas. A exigir los derechos que tu hijo tiene.

Salvo que hayas violado a tu ex pareja para tener sexo, él es tan responsable como tú de sacar a tu hijo adelante. Aunque sea con un apoyo económico. Legalmente eso lo puedes conseguir yendo a las oficinas correspondientes del juzgado de familia. No es para ti, es para el bebé que llega. Si no tienes para un abogado, ellos te proporcionan uno. O puedes ir a la Facultad de Derecho, que tienen un departamento de servicio gratuito para personas con pocos recursos.

No tengas miedo. Esto que vives es una oportunidad para conocer a la persona con quien estabas. También lo es para animarte a crecer. A comenzar a crear tu vida con consciencia, responsabilidad, alegría.

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