Rabietas: una oportunidad para educar a tu hijo

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Gestionar emociones no es nada sencillo, ni para los adultos ni para los niños. Y, cuando existe un público que mira u opina, la situación aún es más compleja.

Soy de las que pienso que, si un niño de alrededor de dos años no hace berrinches o tiene conductas de oposición a los adultos, deberíamos preocuparnos. Pero que sea natural que un niño a esta edad realice escenas no gratas, no quiere decir que actuemos con indiferencia.

Las rabietas, u otras conductas de ese tipo, señalan que tu hijo está creciendo.
El niño expresa su necesidad de separarse, de reconocer que es diferente a quienes le cuidan. Y, como no tiene demasiadas herramientas emocionales, utiliza el llanto, pataletas y conductas del estilo.

El asunto es Cómo educar a tu hijo más allá de las rabietas que hace. 

Porque los padres somos educadores. Somos los primeros agentes de socialización que tiene nuestro hijo. Y, por tanto, los padres somos los encargados de:
  • Permitirle que exprese su frustración.
  • Ayudarle a canalizar las emociones.
  • Indicarle ciertos límites, dentro de su necesidad a expresarse de la manera en que le sale.

Cómo educar a tu hijo más allá de las rabietas.

Como toda realidad compleja, la que ocurre ante una rabieta, no tiene una único hilo. 
Compleja no refiere a complicación. La palabra complejo viene de complexus, que significa entramado.
Son muchos los hilos que se entretejen en el entramado de esta situación de berrinche. Básicamente los podemos separar en los siguientes grupos:
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  • hilos que pertenecen al niño 
  • hilos que integran la situación, al contexto
  • hilos que nos constituyen a nosotros, los adultos
  • hilos que forman parte de lo que necesitamos explicar al niño, lo que deseamos educar.
Mientras sucede la situación, el adulto debe tener en cuenta y atender todo este complexus de hilos.
¿Que es imposible?
No, no es imposible. Pero si es difícil al comienzo. Esta es una de las habilidades que se adquieren a través del estudio de la Didáctica:
  • Atender al niño que educamos
  • Reconocer el contexto en que se educa
  • Descubrir qué nos sucede como adultos
  • Y decidir cómo presentaremos lo que queremos/debemos enseñar

Por qué deberías intentar gestionar los berrinches de tus hijos.

Acompañar a nuestros hijos durante las diferentes etapas de su crecimiento, es un regalo. Al menos lo es para mí. Da trabajo, quita tiempo y todo eso. Pero en algún momento, uno toma contacto con que es la vida de otro ser humano lo que pasa por ahí. 
Otro ser humanos que se vuelve cada vez más autónomo y, a la vez, sentimos profundamente nuestro. 
El vínculo madre-hijo crea una dualidad: es nuestro hijo y es otro ser.
Cuando los hijos son pequeños, las madres percibimos esta dualidad con mayor intensidad. Y es esta cercanía que invita a ser responsables para con ellos, y ofrecerles todas las herramientas que conocemos para que puedan vivir su vida con mayor grado de libertad.

Digo esto porque, a diferencia de lo que a veces sentimos, tu hijo no te hace una rabieta para manipularte. Él es otra persona, no adulta como tú; y en ese momento no sabe expresar lo que sucede de otra manera.
No tiene herramientas afectivas como para canalizar todo lo que le ocurre en su interior. 

La rabia, frustración, tristeza, son sentimientos demasiado complejos de canalizar para un adulto. Imagina para un niño.

Para que tengas una idea sobre lo difícil que es adquirir la habilidad para gestionar emociones, te invito a que mires mi artículo sobre desarrollo emocional.

Herramientas para gestionar las emociones de tu hijo.

Básicamente, gestionar emociones exige que el adulto:

  • Busque apoyo en su interior. 
Es necesario que estés en calma, no contagiarte de la emoción que siente tu hijo. Respirar en forma consciente, puede ayudarte en esta tarea.
  • Utiliza estrategias para no enojarte. 
Puedes cantar una canción mientras le abrazas, hacer un juego de dedos que sabe le gusta mucho. Elige una actitud lúdica, que genere un ambiente desde donde puedas acompañar su angustia sin perder los estribos. Recuerda: lúdica no es burlona.
  • Aunque no sepas qué sucede, ofrece respuestas
Esto es importante. Cuando algo nos pone mal, la indiferencia de quienes nos rodean nos hace sentir una angustia mayor. Algo similar les sucede a los niños. 
Así que, ofrece respuestas con calma. Y aceptando que puede no calmarse. 
Puedes comenzar con las necesidades fisiológicas, invitándolo a hacer pis, por ejemplo. A veces los niños están furiosos porque sienten la necesidad de ir al baño y no la reconocen.

Estas actitudes permiten enseñar al niño:

  • Que tiene un lugar donde expresar lo que le sucede
La familia -y no importa cuál es el estilo de familia que tienes- genera el entorno íntimo y necesario para forjar confianza y valor en sus integrantes. Es en ella donde se aprende a manejar emociones, y también a descubrir qué se puede y qué no. 
Por ejemplo, si en su enojo el niño golpea a otra persona, eso debe quedar claro que no está permitido. Explicarle algo como: Tú puedes enojarte y demostrar que estás enojado, pero no puedes lastimar a otro. 
  • Que, aunque no sepa qué sucede, le apoyarán.
Muchas veces los padres, cuando no pueden calmar al niño, creen que no sucede nada. 
Sí sucede. Quizá es algo interno y no tiene aún las herramientas para explicar. Recuerda que el lenguaje es una adquisición lenta. 
Que no se calme no quiere decir que nada pase. 
Como expresa González Pienda, 
Los padres siguen siendo la principal fuente de referencia para la socialización de sus hijos a través de la transmisión de creencias, valores, normas, actitudes y comportamiento.
  • A nombrar lo que le sucede.
Aunque no sepas por qué sucede lo que sucede, intenta poner nombre. No lo hagas en forma categórica: estás enojado. Mejor es describir lo que observas y proponer una hipótesis. 

Esto parece absurdo, y es necesario. Si no le ayudas a nombrar lo que sucede desde que es pequeño, no podrá nombrar lo que le sucede cuando tenga 5 o más años.
Sólo quien tiene habilidad emocional puede ayudar a otro a adquirir este dominio.

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Si te interesa profundizar en el tema, ponte en contacto para descargar sugerencias para gestionar rabietas. Leerlo no te llevará más de 30 minutos, y puedes tener a mano una serie de ideas útiles.

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