AUTOCONOCIMIENTO: tomar contacto con nuestra esencia

gestionar emociones. Educar sin culpas

Autoconocimiento, ¿qué es?

La expresión autoconocimiento indica el proceso por el cual llegamos a adquirir un conocimiento interno sobre nosotros mismos. Este conocimiento sobre nuestra persona (conocimiento personal) nos permite conectar con el sentido de nuestra vida y actuar conforme a nuestra esencia. 
 
No es fácil acceder al autoconocimiento dado que uno es quien observa y, a la vez, lo observado. Exige tolerancia hacia uno mismo, honestidad, confianza en que "todo va a salir bien..."
No se trata de autoagredirse o autocompadecerse sino de aprender a descubrir qué nos mueve, en qué se basa la manera cómo actuamos, pensamos
¿Qué te da miedo? Y de qué te protege ese miedo. ¿Cuáles creencias reconoces como propias? Y cuáles -aunque no las reconozcas- pueden andar haciendo estragos en tu interior.

Cómo puedes iniciar un proceso de autoconocimiento

Ya lo iniciaste, de otra forma no estarías buscando herramientas. Ya tomaste contacto que hay una posibilidad de reencontrar el camino hacia tu interior y, desde ahí, ayudar a otros a conectarse. 
Ahora se trata de ir puliendo el camino.

Si tienes poca experiencia en tomar contacto con tu interioridad, te resultará extraño dedicar tiempo a aprender sobre ti mismo. No sabes lo que te pierdes. 
¡Encontrarse con uno mismo ayuda tanto a entender ciertas maneras nuestras de sentir, actuar!
Me gustaría ayudarte, pero sólo puedo darte una mano si tienes ganas de aprender.
En este caso, los siguientes pasos son una guía. 

Percibir tu cuerpo: 

Tomar contacto con lo que ocurre en nuestro cuerpo. La autopercepción es de gran ayuda en el manejo de las emociones. Verás que llegará un momento en que reconocerás una emoción por la manera en que se manifiesta en tu cuerpo.
Estas tres ideas muy simples te permitirán empezar a reconocer tu cuerpo, a escucharlo. 
  • Observar cómo está tu cuerpo ahora, si duele alguna parte. Pensar en alguna parte del cuerpo, la mano por ejemplo, tensionarla y relajarla.
  • Sentir la planta de los pies cuando caminas. Luego el empeine, la espalda, y así fijar la atención en qué sucede en esas zonas de tu cuerpo.
  • Descubrir cuándo tienes necesidad de ir al baño. A veces los adultos actuamos como cuando los niños pequeños están entretenidos jugando: nos desconectamos de la necesidad de ir al baño. Claro que no nos hacemos pis encima, pero necesitamos escuchar los mensajes de nuestro cuerpo. 

Observarte en el mundo:

Observar cómo actúas en determinadas situaciones. Practicar autobservación -sin juzgar. Como si te miraras desde fuera, tanto tus actitudes como las circunstancias en que ellas ocurren.

Recordar quién fuiste, quién eres hoy. 

Las narrativas que hacemos sobre nosotros mismos pautan nuestra identidad. Somos lo que nos decimos que somos a lo largo de nuestra historia personal. Busca tomar contacto con tu memoria autobiográfica; escucha quién dice que eres.

Quererte así, tal cual eres. 

A veces la valoración que sentimos hacia nosotros  mismos, la autoestima, es poca. Y los mandatos “¡Quiérete más!” los vivimos como inviables. Porque el amor no se puede imponer, ni siquiera el amor a uno mismo. 
Si en lugar de percibir algunos momentos de autoestima únicamente sientes reproches y rabia contra ti misma, quizá te ayudaría una consulta al médico o terapeuta. Son profesionales que pueden ayudarte a transformar este tipo de pensamientos destructivos.

Autoaceptación:

Está muy vinculada a la autoestima y supone la capacidad de aceptarte tal cual eres. A medida que explores el conocimiento de ti mismo podrás ir reconociendo tus rasgos humanos. 
Y los humanos, seguramente lo sabes, no somos perfectos. Somos perfectibles, es decir, podemos mejorarnos.

Una advertencia:

Estos pasos anteriores son únicamente aspectos que forman parte del proceso de auto-conocerse. Permiten aprender a contactar contigo mismo. Todos ayudan, empieces por donde empieces.
No los imagines como una escalera que van ayudándote a ascender. 
Para conocerte a ti mismo no se precisa levitar ni ascender a ningún lado. Sólo basta con tomar contacto con quien eres. 

Talleres de autoconocimiento 

Hay cursos, talleres, que se ofrecen para ayudar a realizar este autoconocimiento sobre nuestra persona. Pero ninguno de ellos debe ser únicamente teórico. Como dice Ignacio de Loyola, No el mucho saber harta y satisface al ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente. Para crear caminos hacia este conocimiento no basta estudiar; tienes que pasar trabajo, aprender sobre tus emociones.
 
Si eliges ir a uno de estos encuentros o talleres para autoconocerse, asegúrate antes de tener información cierta y válida sobre quienes lo promueven. No basta con las lindas páginas en internet ni si el lugar tiene un entorno espiritual. Averigua si la filosofía que sustenta a quienes lo dirigen, si lo que subyace a la propuesta va con tus valores. 
No te guíes por cosas genéricas como "gestáltico" o "católico" o "budista" o lo que sea. Iniciar un camino al interior de uno mismo exige abrir lo más vulnerable de nuestra esencia. Si quien acompaña no es la persona apropiada, puede hacer daño aunque no lo desee.  

Otra manera de iniciar el autoconocimiento es hacerlo solo, por tu cuenta, tomando contacto contigo mismo y -principalmente- aprendiendo sobre el tema y sobre ti. 
Si eliges esto, conviene que alguien te acompañe. Tener un testigo es necesario para no enredarnos. 
Un testigo puede ser un diario personal en el que registres cada día ciertas cosas.
Puede ser un amigo real, de esos que no nos entienden pero nos aceptan, y que a veces llegan a decirnos cosas cuando hablamos con ellos que nos ayudan mucho.
Puede ser una terapia psicológica o psiquiátrica y, en ese caso, averigua lo mismo que para los talleres. Porque así como hay terapeutas y médicos excelentes y muy humanos, también los hay quienes ya no tienen contacto con lo humano de la crisis. Ven las crisis como enfermedad, no como parte de lo cotidiano de la vida. 
Averigua siempre con quién acompañarte, y déjate acompañar. 

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