Vivencias satisfactorias con sus padres, fortalece la confianza de los hijos


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Todo padre lo sabe: jugar es esencial. 
Invertimos tiempo durante los primeros años de la vida maternal para llevarlos a la plaza, jugar con ellos, hablar sobre nimiedades, estimularlos.
Nos cansa, claro. Pero, como padres, lo disfrutamos.

Disfrutar es una de las claves para construir vínculos positivos. Funciona tanto en los vínculos entre adultos como en los vínculos entre niños.
Disfrutar afianza la confianza. Y la confianza que construyes con tu hijo mientras crece, te dará lugar cuando quieras acompañarlo en el tránsito de su adolescencia.
Pero vayamos por partes, que para la adolescencia falta.

La satisfacción en el vínculo familiar

Cuando surgen espacios donde disfrutamos junto a los nuestros, el estilo del vínculo que establecemos con los hijos se fortalece. No es una fórmula matemática tipo:
tiempo juntos+disfrute=confianza
Pero funciona.
Los padres que lo hemos experimentado, lo sabemos. Después de vivir con intensidad un tiempo junto a nuestros hijos, se dan conversaciones increíbles y sin tenerlas previstas.
Por eso se vuelve tan necesario cuidar esos espacios.
Aún en medio de la velocidad de la vida cotidiana, hacernos ratos para reír en familia.

No sólo conviene facilitar estos momentos para no perderte la alegría de ser padre, sino porque la familia -cualquiera sea la forma que esta adquiera- sigue siendo el lugar de socialización más importante durante los primeros años de vida del niño.
Es lo que pienso, cierto, y es lo que dicen estudios que se han realizado sobre el tema. 
En uno de sus artículos, Julio Antonio González-Pienda plantea:
La familia en general, y los padres en particular, constituyen el agente más universal, básico y decisivo en la conformación de la personalidad del individuo.

Tres herramientas que facilitan los vínculos.

  • Reír. Aprender a reír de nosotros mismos.
    • Es simple, básico y no siempre nos nace. De hecho, muchas veces las mismas situaciones que nos enojan pueden ser una oportunidad para reír. En el cuento No te rías Pepe, Keiko Kasza plantea este tema de manera genial.
  • Escuchar. Mientras tus manos "hacen" lo que te ocupa, puedes escuchar.
    • No sirve si estás con el celular, la computadora o cualquier otra pantalla que exige responder a otro interlocutor. 
    • Sí sirve cuando estás doblando la ropa, ordenando papeles, cocinando, conduciendo un auto, etc.  
    • Exige poner toda tu atención en lo que tu hijo te dice, aunque ya lo hayas escuchado. Y responder acorde a la conversación. Piensa en ti, en situaciones que fuiste escuchado cuando necesitaste hablar. ¿No fue una satisfación para ti poder compartir con alguien que te escucha lo que deseas?
  • Jugar. Aprovechar los trayectos para jugar.
    • Ir de un lado a otro haciendo mandados o por la razón que sea, aburre. A los grandes y a los niños. En esos momentos, puedes invitar a jugar al "Pienso un animal". Es similar al juego de los retratos, donde debes descubrir el personaje que se describe, pero con animales. 
    • Y no olvides jugar con juguetes, disfrutar creando situaciones. Digo "con juguetes" porque los juegos virtuales también divierten. Pero exigen otro tipo de relación. No favorecen tanto el diálogo, el cambio de planes, la improvisación, el aburrimiento y pensar otra cosa, como los juguetes. Los títeres de dedo en papel maché, por ejemplo, permiten el juego en su función de títeres y también en su función de muñeco. Tus hijos y tú pueden jugar creando ambientes con cajas y otros materiales para que vivan los títeres. Y dialogar, cantar, reír mientras juegan y crean.
De eso se trata. 
De crear vivencias satisfactorias cuando compartimos con nuestra familia.



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