Educar y emprender: ¿Qué tiene en común educar hijos con un emprendimiento económico?

Cómo conciliar trabajo y familia. Madre en obra. Madres que trabajar.
¡Absolutamente nada!, respondo siguiendo mi primera impresión. 
Como pocas veces quedo en las primeras impresiones, la idea siguió rondando en mi cabeza. 
Y descubrí algunas similitudes.

1.- Actuar aceptando la originalidad.

Esta es una de las claves del éxito en ambas tareas.
Todo emprendimiento, aunque comparta características con muchos otros, si no lo tratas como único, fracasa. 

Claro que conocer la experiencia de otros ayuda para no cometer sus errores y aprender de sus aciertos. Pero, si no eres capaz de descubrir y actualizar lo que vuelve original a tu emprendimiento económico, éste no va a funcionar.

Lamento confirmarte que lo mismo sucede al educar hijos.
Si no eres capaz de actualizar y descubrir lo que sucede en este momento en el vínculo, lo que enseñas no aporta todo lo que debería para ayudar a tu hijo a ser quien es él.

Ojo, porque ésta es una de las grandes dificultades que tenemos como madres (o padres). 
Y la mayoría no se da cuenta. Basan el comportamiento con sus hijos en lo que han dicho otros. Como si seguir el método tal o la crianza cual, fuera suficiente para educar.
Pero, al igual que con un emprendimiento económico, seguir los pasos de otros puede llevarte a lugares no deseados.

No está mal hacer esto por un tiempo. Pero no conviene mantenerlo para siempre, aunque seguir el camino de otros genera seguridad.
En lo particular, no me caso con nadie. Prefiero lo ecléctico. Poseo el Síndrome de Caperucita Roja, y me desvío del camino indicado para explorar otros.

No te preocupes si estás en esta fase de seguir lo que dicen los métodos. Nos pasa a todas las madres. Es agradable sentirse seguro.
Ahora, así como en un emprendimiento económico no existe "seguridad", en la tarea de educar niños tampoco.

"Un barco no se hizo para estar seguro en el puerto"?

Ser padre o madre no es quedarse seguro en las respuestas de otros. 
Tienes que animarte; dejar que se evidencie la originalidad del vínculo con tu hijo.
Y confiar que todo va a salir bien.


2.- Las habilidades que se requieren para emprender y educar.


Seguí dándole vueltas a la idea y encontré esta otra similitud entre educar hijos y sostener un emprendimiento económico: Las habilidades que se requieren.

Iniciar y sostener un emprendimiento económico, exige al emprendedor:
  • Pasión.
  • Compromiso.
  • Autonomía.
  • Creatividad.
  • Perseverancia y tolerancia ante las dificultades.
  • Capacidad de recuperación, de volver a empezar.
  • Capacidad de liderazgo.
  • Capacidad de trabajar en equipo.
  • y otras.

Las empresas de hoy tienen muy en cuenta estas habilidades. Tanto las valoran, que continuamente promueven cursos y talleres para capacitar a los empleados en su dominio.
Invierten en esto porque los funcionarios que las poseen generan un plus para la empresa.

¿Y qué crees que ocurre con educar hijos?

 

Pues que estas habilidades también son la clave a la hora de educar niños.
  • Sostener la educación de los hijos sin la capacidad para recuperarnos y volver a empezar después de los errores que cometemos, es impensable.
  • ¿Y sin comprometernos? La mayoría de los niños que carecen de habilidades sociales mínimas, provienen de hogares donde el compromiso educativo es una carencia.
Padres que sostienen económicamente los hogares, pero no dan directivas claras. Carecen de visión de futuro para la vida de su hijo. Parece que los padres creyeran que, por el sólo hecho de estar vivo, un niño puede adquirir las habilidades sociales. 
Pues no. Estas habilidades se aprenden: 
    • Habilidad para negociar.
    • Habilidad para tenerse en cuenta a si mismo y al otro.
    • Habilidad para reconocer emociones, para ser empático.
    • Habilidad para recuperarse ante la frustración y el fracaso, etc.
  • Prueba educar sin pasión. Porque si para un trabajo la pasión es necesaria, para sostener vínculos es la clave. 
Pasión tiene una doble acepción. Una, la define como inclinación, preferencia o deseo muy ávidos por alguna persona o cosa. La otra acepción habla de padecimiento, sufrimiento. Ambas son esenciales al educar hijos. 
  • Apasionarnos por el niño, su vida, sus proyectos, y 
  • Aprender a padecer la tarea de estar en segundo plano. Porque un padre debe tener claro que la vida de su hijo es de su hijo. Claro que somos responsables mientras él no puede tomar sus decisiones, pero conviene tomarlas teniendo en cuenta que es su vida, no la nuestra.
Lo paradójico surge cuando uno encuentra padres que son muy buenos empleados de empresas exitosas y, al llegar a casa, no utilizan ese saber hacer emprendedor a favor de su familia.

Si no te apasiona ver crecer a tu hijo, quizá estás demasiado ocupado como para darte cuenta el valor de la vida que crece a tu lado. 


Educar hijos NO ES igual que dirigir empresas.


Si te quedó esa idea, estás equivocada.
Es cierto que hay puntos en común, pero no tiene nada que ver una tarea con la otra.

De hecho es tan inmensa la diferencia que muchas personas son buenos profesionales y/o empresarios (grande o mini empresa) y no sienten que les vaya bien como padres/madres.

Lo que puede unir estos dos grandes campos (educar hijos y participar de un emprendimiento económico) es tu presencia. Tú, como madre y emprendedora, eres la unión.
Tú eres el punto en común.
Tú y tus circunstancias, como dijo Ortega y Gasset.
Por tanto, me animo a afirmar que: si eres buena en el ámbito laboral y no te sientes tan eficaz en el maternal, no te preocupes.

Seguramente adquiriste saberes en el ámbito laboral que resultarán muy útiles en el vínculo con tus hijos. 
Puedes transponer esos saberes a tu tarea como madre.
No para hacer lo mismo que en tu trabajo, eso sería un disparate.

Pero sí para apoyarte en esos saberes y permitirte recrear un estilo de vínculo original con tu familia, donde el amor impulse.


Educar hijos EXIGE tenerte en cuenta.


Lo tienes que aceptar. Tanto para que funcione un emprendimiento como para educar hijos,
tienes que ponerte en el centro y reconocer qué necesitas. 

Lo demás llega por añadidura.
Si no tienes claro qué es lo que buscas tú, difícilmente podrás llevar a buen puerto tu emprendimiento.
Mucho menos, podrás educar a otra persona.
¿Cómo velar por los intereses de otro, si no eres capaz de cuidar de tus propios intereses?

Cuando uno se pone en el centro, el resto de las cosas se ubican. 
Es aquello de amar a tu prójimo como a ti mismo.  
Cuando sientes amor por ti, por quién eres tú; cuando descubre lo esencial que brilla en ti, lo única que eres, entiendes que lo que no aportas, no lo aportará nadie. 

Amarte a ti no es soberbia. 
Este autoconocimiento que da el amor lleva a que, a pesar de las limitaciones, puedas dar lo mejor de ti.

Por eso, necesitas ubicarte en el centro de tu vida. 
Y ordenar la tarea, de tal forma que ayudes a tus hijos a ser el centro de la suya.
No lo olvides, MadreEnObra:
El amor impulsa.

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