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Qué hacer en vacaciones: tiempo de ocio creativo para los niños

Madre en obra. Tiempo. Vacaciones. Ocio


En el horizonte aparecen las vacaciones y la familia se organiza.
Más allá de determinar con quién quedarán los niños, preocupa cómo ocuparán el tiempo diario.
¿Solución? recurrir a la amplia oferta del mercado: cine, teatro y otras propuestas.

¿Se te ha ocurrido permitir que en vacaciones los niños hagan nada
La pregunta puede sonar extraña si acostumbras a ocupar tu tiempo libre con múltiples actividades.
Piénsalo. ¿Qué tal si en vacaciones los niños disponen de tiempo libre para ellos mismos?
Un tiempo de ocio creativo.


Enseñar a tener tiempo libre.


Años atrás no se me hubiera ocurrido sugerir que ayudes a tu hijo a percibir su tiempo libre. Pero ahora creo que es necesario.
El consumo de propuestas se ha extendido mucho, entre otras cosas, por la vida institucionalizada. 

En la actualidad los niños permanecen durante muchas horas en diferentes instituciones, donde siempre alguien indica qué hacer.

Hacer la contra a esta realidad, es enseñar a percibir el tiempo libre. Para que, cada vez más, aprenda a disfrutar de los momentos de ocio creativo.


¿Cómo puedes ayudarlo?


De cara a las próximas vacaciones, idea maneras para enseñarle a tomar contacto con su tiempo libre. 
Por ejemplo, durante los meses escolares:
  • Deja tiempo sin planificar actividades extras: fines de semana en casa, salir de la escuela y no agregar actividades extras, tardes de lluvia sin tele.
  • organiza tiempo de no pantalla, tiempo sin enchufarse a Matrix. Sabes que cualquier pantalla te conecta con ella.
  • Invita a tus hijos tener tiempo para ellos mismos. Percibir el lento paso del tiempo contrarresta la vivencia de apremio que impone la sociedad actual.

Tanto si vives en apartamento como si no, hay material que ayuda a inventar alternativas.
Algunos, se compran. Otros, se juntan.
Una posible lista:
  • libros, revistas de comics, papeles diversos
  • material para modelar, dibujar, crear (maderas, masa, arcilla, acuarelas, botones, envases para reciclar, etc.) 
  • material para investigar (lupas, tarros, pinzas de ceja o similar, alambrecitos, piola, cintas, etc)
  • ropa, telas, disfraces
  • y amigos con quién aburrirse,

Tiempo de ocio.


El ocio, palabra latina que indica reposo, en Roma tenía diferentes significados:
Había un ocio creativo por decirlo de alguna manera, y un ocio de evasión.

El primero, practicado sólo por las clases pudientes, refería a un tiempo libre para pensar, crear, meditar. 
El segundo, era tiempo libre para descansar y divertirse. Una estrategia romana para controlar al pueblo era ofrecerle entretenimiento, como el circo romano.

Y este tipo de ocio es el que abunda en las vacaciones: el mercado ofrece entretenimiento y los niños lo consumen.


Tiempo de ocio evasivo vs aburrimiento infantil.


Con el tiempo libre llega el ¿qué puedo hacer? de los hijos. 
Y los padres caemos en ofrecerles respuestas. Organizamos un cronograma con entretenimientos, aunque no siempre satisfacen. 

La tentación de peregrinar de un lado a otro para que se entretenga está bastante generalizada en nuestros días. 
A pocos se les ocurre responder al ¿qué puedo hacer? con un drástico: Hacé algo.

Permitir que se aburra. Dejar tiempo para que invente. 


Ya se le va a ocurrir qué hacer si está aburrido:
  • tirarse en la cama a leer, dibujar, 
  • hacer carreras de caballos con botones,
  • ver bailar las partículas de polvo en un rayo de sol,
  • reciclar objetos
  • inventar guiones para representar otro día,
  • dibujar, pintar, volver a dibujar,
  • aburrirse y volver a inventar qué hacer. 

El tiempo sin nada es una oportunidad para inventar.

Y esto no indica que los niños no salgan a pasear durante sus vacaciones. 
Invita a retomar un equilibrio.


Todo aprendizaje lleva tiempo. Aprender el ocio creativo también.
Y no lo olvides, MadreEnObra:
Ensimismarse, reflexionar, contemplar, son claves para la formación de una personalidad sana.

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