Cuando el hijo impone límites a sus padres

Madre en obra. Límites. Hijos. Criar. Educar
No, MadreEnObra, no hay error en el título.
Hablaremos sobre cuando los hijos imponen límites a sus padres. 

Estoy convencida que todas las madres, en algún momento de nuestra maternidad, recibimos límites de nuestros hijos.
Ahora, la manera en que un hijo señala límites, da cuenta del estilo educativo que tienen sus padres
Te explicaré esto a través de una situación que viví con mi hija.

Los límites que impuso mi hija.

Ya conté que soy madre sola. 
Durante mi maternidad -principalmente en los primeros años- me acostumbré a decidir, hacer, ordenar, sin tener otro adulto con quien confrontar. Tener otro adulto referente ayuda a que la balanza en el vínculo con nuestros hijos, se equilibre.
Si no, es común que se vaya a uno u otro lado.

Fue en una de esas inclinaciones de la balanza lo que impulsó a mi hija -cuando tenía alrededor de nueve años- a escribirme una carta.

Mamá:
Si me querés, por qué me haces esto. Yo no hice nada.
Si me vas a hablar, hablame con cariño.
Yo te quiero, pero acordate quién soy, porque yo te quiero así...
cariñosa
buena
que cuando no esté yo aproveches ese tiempo etcétera, etc., etc.
Mami, cualquier cosa estoy en mi cuarto
Te quiere ...


Leí esta carta -y la sigo leyendo- con gran admiración hacia quien la escribió (mi hija). Demostró gran valentía al enfrentar lo que consideraba injusto.

Al releerla, descubrí algo que me motivó a incluirla en este artículo: la carta demuestra que no estaba haciendo mal la tarea de madre, aunque sí me equivocaba (tal como ella lo señala).
La carta muestra:
  • A una persona aún niña que tuvo el valor de enfrentarse a lo injusto y marcar su posición.
  • Habla de confianza en sí misma, De tener claro cuál es su lugar afectivo en el vínculo.
  • Se hace responsable de sí misma, algo que siempre he intentado ayudarle a aprender. Y es esta auto responsabilidad la que la aleja de sentirse víctima. Ella puede hacer algo, en este caso, escribir (se ve que yo estaba muy enojada como para poder hablarme en ese momento).
  • Demuestra valor. Se enfrenta a alguien con más poder (de hecho, los adultos tenemos un poder real y subjetivo que el niño no posee) y marca sus condiciones.
  • Utiliza un lenguaje de cercanía al corregir y da alternativas a mi mal comportamiento. Lo cual refleja un estilo educativo que tuve (y tengo) de condenar el error pero no a la persona. 

Un niño aprende lo que vive.

La carta de mi hija fue un hasta aquí; te entiendo pero no quiero vivir esto. 

No me explico bien cómo logró diferenciar a esa edad entre lo que es de ella por decirlo de alguna manera y lo que es de su madre.
Reitero, me admira que exprese sus límites, sus fronteras afectivas, con gran claridad.

Pero esta capacidad de poner límites es una capacidad aprendida. 


Hijos. Límites. Madre en obra. Educar
Un niño puede llegar a indicar límites de forma positiva si aprendió que en la vida existen límites. 
Cuando sus límites han sido respetados y se le ha enseñado límites sociales, el niño tiene la posibilidad de reconocer que algo no está bien en lo que hace el adulto.

Cuando no tiene claro los límites, manifestará sus desacuerdos mediante berrinches, exigencias, culpas, manipulación, prepotencia.
Tratará de obtener su lugar en el mundo destratando al otro. Seguramente es lo que vivió, aunque se piense que se enseñó de otra manera.

Recuerda que los hijos aprenden mientras una es y actúa como madre, como padre.
Somos su modelo.
Claro que ningún padre enseña a su hijo a ser caprichoso y malcriado.
Por lo general los niños lo aprenden por la manera en que viven.

Cuando un niño vive un estilo educativo que lo reconoce como persona, aprende a ser persona y a reconocer a los otros como personas. 

No se trata de ser una madre perfecta. 
Se trata de educar.


Los límites empoderan a tu hijo.


El origen etimológico de la palabra límite está en el vocablo limes, genitivo de limitis, que se puede traducir como “borde o frontera".

Todos los seres vivos poseen una frontera. Una célula, por ejemplo, está rodeada por la membrana plasmática. Eun límite que selecciona qué ingresa y sale del organismo. Es una barrera selectiva que permite un cierto equilibrio para el buen funcionamiento de la célula. 

Al igual que sucede con la célula, los límites permiten estructurar al organismo.

Pero en ambientes educativos y familiares restringimos la palabra límite a las conductas sociales adecuadas. Si obedece normas, si se porta bien (sea lo que se entienda por bien).

Cuando reducimos los límites a las normas de convivencia, no empoderamos. No damos poder, valor al niño.
  • Empoderar a un niño no es permitir que haga lo que quiera. 
  • No es un Dejalo, pobrecito. Los pobrecitos  tienen tanto derecho como el resto a aprender a vivir en sociedad.
  • No es un No molestes y andá a tu cuarto para no tener un conflicto cuando lo que el niño necesita es que lo enfrentemos con nuestro aporte.
Cuando únicamente focalizamos en esto, restringimos la educación de nuestros hijos. 
Quitamos el sentido real de lo que es educar.

En definitiva, MadreEnObra:

El modelo educa. Y el modelo eres tú.
Conviene tener un horizonte, un hacia dónde conduces. Tener un horizonte guía ayuda a retomar el rumbo cuando metemos la pata.
  • Los límites organizan la personalidad. 
  • Contienen y "dan forma" al niño, Los adultos estamos para enseñar y acompañar el proceso en la creación de "su" forma. 
  • Los límites son más que una norma social.

No estoy de acuerdo en tomar un test (y menos virtual) como la referencia. 
Sin embargo encontré este test sobre cómo señalas límites que puede ayudarte a reconocer tu estilo educativo ante los límites. Darte cuenta de algo es el primer paso para decidir qué hacer al respecto.

Por cierto, no olvides compartir este artículo con otras madres. Puede ayudarles a ellas también.

Comentarios