Cómo superar el dolor de la separación.


Si te separaste e hiciste como que "ya está", "menos mal", "mejor así", no culminaste las etapas del duelo.
Seguramente, y sin darte cuenta, escondiste tu dolor tras una armadura.
Cuando una hace "como que" acepta el final y se enfrasca en mantener una apariencia de normalidad tratando de recoger los pedazos, se mete en problemas.


¿Demostrar que somos fuertes?

Las que usamos armadura y no la quitamos a tiempo, tenemos (o tuvimos) la tendencia a:
  • Aparentar que la separación no fue un fracaso espantoso que tiró por tierra nuestros más adorados proyectos de vida. Es decir, mentirnos. 
  • Disimular para que no se note cómo se deshizo nuestra imagen de pareja. Es decir, generalizar. 
  • Evitar confiar en el hombre como un compañero masculino, aunque establezcamos nuevas parejas. Es decir, proyectar. 
  • Postergar el retorno a nuestra intimidad porque da miedo enfrentar el dolor. Es decir, no sanar. 

La fortaleza externa es para los cascarudos, no para los mamíferos.


Los humanos tenemos endoesqueleto. Para caminar nuestros huesos deben estar bien apalancados y sostenidos por músculos, tendones, etc.
Lo mismo para caminar desde nuestros afectos. 

Una fractura afectiva precisa tiempo para que la herida se cure, sí. Pero el tiempo sólo no cura nada. En el mejor de los casos, tapa la herida y el resto de las personas la olvida. 
Además de tiempo, para curar precisamos apoyo y aprender a fortalecernos.

Si estás en esta actitud "cascaruda", tienes que pedir ayuda.
No sólo eso: tienes que aceptar ayuda.


¿Cómo darte cuenta si aún estás paralizada?


Quizá hace tiempo que te separaste y te parece absurdo que tu tristeza o desconfianza actual, tenga algo que ver con eso.

Te propongo algunas preguntas. 
Sus respuestas pueden ayudarte a reconocer si aún retienes el dolor: 
  • ¿Sientes enojo, tristeza, sentimiento de fracaso aún cuando tu vida marcha bien? (en lo laboral, amigos, etc.)
  • ¿Te encuentras a menudo diciendo cosas desagradables sobre tu "ex"? 
  • ¿Tiendes a comparar dolores de tu presente con dolores que viviste con tu ex pareja? 
  • ¿Vives etapas creativas y efectivas en tu trabajo, y no logras aceptar el reconocimiento de otros?

Pues, mi diagnóstico no profesional es que quedaste a mitad de camino de un duelo que inició, pasó el tiempo y nunca terminó.

No transitaste todas las etapas del duelo.
Permaneces unida a la separación por hilitos que te impiden retomar la vida con plenitud.

Es difícil aceptar que una está atrapada en esta primera etapa de anonadamiento. 
Es difícil reconocer que levantamos muros para apalancarnos. 
Y es difícil que el resto (quienes te rodean) se de cuenta

Con esto de la muralla para mostrarnos fuertes, una sufre sola.


Tienes que aceptar ayuda.


En mi caso fue una amiga quien me rescató. Tan terrible fue el dolor que sentí, tanta la vulnerabilidad de quedar en evidencia que estaba quebrada, que durante mucho rato estuve llorando entre sus brazos. Y hacía más de un año que me había separado.

Lo curioso es que ella fue el instrumento para dar el primer paso hacia la cura, pero no fue quien acompañó el proceso. No podía acompañarme pues no tenía herramientas ni vivencias para este tipo de duelo.

En aquel laberinto de soledad en que se había transformado mi vida, ya no creía que podía ocurrir algo bueno para mí. Y ni siquiera gozaba con mis logros profesionales.

Ser fuerte no quiere decir no necesitar apoyo
  • Si hace tiempo te separaste y aún estás trancada, pide a alguien que te acompañe en el proceso de duelo. 
  • Si hace poco ocurrió tu separación, no te demores encubriendo lo roto a través de “éxitos” (laborales, conquistas afectivas, etc.). 

Permite que quede en evidencia el fracaso, y pasa el trabajo de hacer el duelo. 



Transitar el duelo.


El aplazamiento del duelo es una de las zancadillas más crueles que hace la culpa
La mujer inculpada -generalmente por ella misma- "hace como que" acepta el final y se enfrasca en mantener una apariencia de normalidad tratando de recoger los pedazos.
  • El duelo no es llorar un poco los primeros meses hasta acomodarnos a una imagen con la que podamos continuar. NO. 
  • Tampoco es sentir lástima por nosotras o permitir que otros la sientan y nos encubran. NO. 


El duelo sólo empieza cuando 

  • Dejamos de fantasear con la culpa (del otro o propia) 
  • Dejamos de fantasear con la idea de enmendar algo de lo que se ha roto. 
  • Permitimos que alguien que nos quiere nos "vea", se compadezca y nos ayude a caminar. 

La compasión se apena, identifica y siente el afecto junto a nosotros. Y estos tres elementos invitan a apoyarse y ponerse de pie. 

Para terminar.


Cuando inicias o retomas el duelo:
  • Caes en la cuenta que la relación como era hasta ahora, se acabó. 
  • Reconoces que el proyecto de vida que una creía válido se ha roto y hay que soñar otro. 
  • Aceptas que aquella que una era da paso a la que ahora una es; 
  • Aprendes a ser de nuevo. 
Por eso, MadreEnObra, no te demores en la culpa. 
Desínflala. Acepta ayuda. Aprende a perdonar lo que debas perdonar. 
Hazte responsable de lo que eres responsable.
Y sigue creando tu vida.

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¡Hasta pronto!

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