3 hábitos sencillos para encontrar tiempo durante el día, aún con hijos chicos.

¿Tu tiempo se encogió demasiado en estos últimos años? 
No es porque tengas hijos. O no sólo por eso. 
La inmediatez y velocidad de la vida cotidiana nos lleva a vivir fugazmente. 
Aquí comparto 3 hábitos que, si los practicas, ayudan a detenerte.
Una vez quieta, podrás percibir el lento transcurso del tiempo. Tengas o no tengas hijos.
Madre en obra, tiempo, hijos, familia, mujer

Hábito 1.- Antes de abrir los ojos.


Percibí tu entorno.


Cambia tu manera de despertarte.
No hablo de toda la familia, sólo de ti.
Date la oportunidad de empezar el día en forma diferente.

La forma en que transcurre el inicio de tu día, es fundamental. Afectan, si no todo el día, gran parte de él.

¿Qué hacer?


Programa el despertador para que suene dos veces:
  • En el horario habitual.
  • 10 minutos antes de lo acostumbrado
Esos 10 minutos serán para ti, únicamente para ti.

Durante esos 10 minutos tomá consciencia del presente.


  • Percibí el roce de las sábanas, el sonido que hacen al moverte apenas. 
  • Sentí en tu cuerpo el ritmo de tu respiración.
  • Escucha sonidos de fuera de tu casa. Nota cómo, en esos minutos, cambia la cantidad e intensidad de sonidos.
  • Presta atención y trata de identificar sonidos "secundarios". Por lo general pasan desapercibidos en la rutina: el caer de unas gotas, el canto de algún pájaro, sonidos que no se descubren a primera.
  • Deja tu mente vacíaY disfruta.

¿Decís que me despierte antes sólo para percibir?

Básicamente sí.
Percibir el silencio lleva a percibirte a ti misma.
Algo se aquieta. Y, si estás en calma, el tiempo pasa lento.

Cuando en el día comienzas a acelerarte -porque siempre en el trabajo uno tiende a apurarse-, vuelve a tomar contacto con la manera como respiras.
Presta atención al aire que entra y sale de tu cuerpo.
Por lo general, eso basta para volver a la calma del primer momento de tu día.


Hábito 2.- Antes de comenzar a hablar.


Agradece lo recibido.


A los grandes nos cuesta reconocer que recibimos.
¿Alguna vez te dijiste Qué puedo agradecer si todo lo logré yo? o, ¿ellos tienen que agradecer por tenerme cerca? 
Pues, ¡estás en problemas!
Estás más sola que la 1, aunque vivas en medio de una muchedumbre.

No importa si eres la presidente de una empresa o limpias vidrios en la calle. La posibilidad de percibir la eternidad del tiempo pasa por disfrutar experiencias de encuentro.

¿Y qué es tener experiencias de encuentro?
Tener la posibilidad de disfrutar la presencia verdadera de los otros.

El tiempo que invertís en sentirte imprescindible vuelve fugaz tu vida.
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Acepta que los otros -incluso los hijos chicos en medio de un berrinche- dan sentido a tu vida.
Aprende a agradecer lo recibido.
  • Agradece en silencio que dormiste en una cama. 
  • Agradece en silencio que tienes un techo sobre tu cabeza.
  • Agradece en silencio que puedes oír, moverte de un lado a otro.
  • Agradece que tienes familia. 
  • Que puedes hablar con las personas que integran tu familia.
  • Que estás vivo
  • Que tienes un nuevo día para ti.


Los beneficios del hábito de agradecer son muchos:
  • Disminuyen las arrugas de tu rostro en un 44,5%
  • Incrementan las sonrisas en los otros en un 76,5%
  • Evita conflictos en un 83%
  • Contagia alegría y buena onda en un 99.9%

Los porcentajes no son del todo ciertos, pero lo que sí es cierto es que genera un buen clima familiar. 
Y todo el mundo sabe que vivir en un buen clima familiar evita que pierdas tiempo en conflictos absurdos y viciosos. 

Así que, dedica es tiempo a agradecer.
Permítete descubrir al otro en el tiempo cotidiano.


Hábito 3.-  Ordená algo antes que termine el día


Ordena.


¿Qué es orden para ti?
Una de las principales dificultades para mantener orden en nuestra vida es la idea de orden que nos gobierna.
Para algunas, orden es:
  • Un lugar museo, donde cada cosa tiene un sitio, siempre el mismo.
  • Un lugar aséptico, donde todo es ultra nuevo, moderno, impecablemente blanco.
  • Un estar todo el día limpiando y guardando cosas.
Para mi
un ambiente ordenado es cuando disfruto tanto del lugar como del momento.

Llegar a casa después del trabajar y ponerme a ordenar no me resulta agradable.
Por eso elijo ordenar en otros momentos. Por ejemplo, antes de salir de casa dejo organizado el dormitorio. Antes de irme a dormir dejo organizada la cocina.
Y esto con flexibilidad, pues si surge algo que lo impida, no me quita el sueño.
Me gusta poner el orden a mi servicio.

Claro que hay días extraordinarios, de limpieza general, como decían en mi barrio cuando era chica. Esos días de poner la casa patas para arriba y organizar muchas cosas.
Tampoco todo, ojo; la limpieza de la casa nunca termina. Ese es un mito.
Date la posibilidad del CASI ordenado.

Así como limpias el espacio, es preciso hacer limpieza interna. 
Limpieza y orden en tus pensamientos, sentimientos, afectos. Un momento apropiado para mi es antes de dormir. Unos minutos en que repaso el día.

  • ¿Cómo fue? 
  • ¿Hay algo que deba reparar ante otra persona? 
  • ¿Disfruté? 
  • ¿Compartí el paso del tiempo con los que quiero?


Conclusión.

Mira, madrenobra, la mayoría de las veces, son las pequeñas elecciones las que afectan nuestra vida. Las grandes decisiones las meditamos en forma consciente, pero las chiquitas... se nos pasan como cosas obvias. 

¿Escuchaste el dicho en los detalles está la diferencia?
Son estas pequeñeces las que hacen la diferencia.  Son el goteo de la canilla tiempo.

El cambio empieza por uno, MadreEnObra. Y es esta actitud la que puede contagiar a otros.

Haz que el cambio suceda

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Puede ayudar a otra persona que, en este momento, perciba que su vida pasa muy fugazmente.
Gracias.

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