¿Cómo educo a mi hijo? En busca de un estilo educativo

Tienes que saberlo, MadreEnObra: educar hijos es uno de las peores escenarios para lucirse. Es una tarea larga, íntima, con avances y retrocesos, y los logros casi no se notan en el día a día.

Madre en obra. Estilo educativo. Criar hijos

El trabajo de la familia es crear su estilo educativo.


Los métodos de crianza universales (esos que sirven para todos los niños) minimizan la dificultad al plantear una solución para cada situación:
  • ¿Eres madre primeriza? Pues blablabla.
  • ¿Tu hijo no quiere dar besos? Tienes que blablabla.
  • ¿No come la papilla? Debes hacer esto y aquello.
Y así, con todo. A tal situación, tal solución.
Lo curioso es que muchas de las cosas que dicen, funcionan en la práctica.
No sólo es increíble, sino que demuestra la "validez" del método, del camino ofrecido.

Que algo se compruebe en la práctica, no quiere decir que sea correcto.
Vemos a diario que el sol "sale" por un lado y "se esconde" por otro, y esto no quiere decir que la tierra esté quieta y el sol se mueva a su alrededor.

Algo así veo en las evidencias que indican los métodos.
Algunas propuestas de crianza utilizan el lenguaje de tal manera, que parecería que aplicando ciertas técnicas se educa a un niño. Una suerte de estímulo-respuesta.  Haces esto, sucede aquello.

Este indicar "cómo educar a un hijo", oculta que:
  • No todos los niños de la misma edad son iguales ni viven situaciones parecidas.
  • No todos los padres son iguales.
  • Para educar hay que tener en cuenta el contexto socio-político-cultural que vive esa familia. Tener en cuenta las circunstancias en que ocurre el vínculo.

¿Qué debería caracterizar un estilo educativo?

Mucho antes que proliferara la información en Internet, Juan Carlos Carrasco advirtió sobre el tema. Señaló cómo muchos de sus colegas tienden a generalizar en sus descripciones:
“La información psicológica ha sido elaborada sobre la base de un Ser del cual, en la mayor parte de los casos, no se ha especificado cuáles son sus circunstancias sociales, culturales, económicas, etc. /.../
el que ha recibido dicha información casi siempre pensó que se trata de la descripción de la psicología del Ser Humano, y no de un Ser sumergido en situaciones existenciales y contextuales particulares.” (El rol del psicólogo y Latinoamérica)

Tu hijo comparte la edad de otros miles de niños y hace cosas muy similares.
Aún así, no es como ellos. ¿Sabes por qué?
Entre otras miles de razones:
  • porque nació de ti
  • vive en una familia que posee rasgos particulares 
  • en un barrio de una ciudad determinada.
¿Tienes en cuenta esto cuando decides sobre cómo criarlo?
Sugiero que, para elegir un estilo de cómo educar a tus hijos, busques:
  • Información adecuada al contexto en que se produce el vínculo con tu hijo. 
  • Analices los sentimientos involucrados en lo que sucede.
  • Tengas en cuenta a las personas. Y cuando digo personas, incluyo al adulto. No sólo basta tener en cuenta al niño.

En busca de tu estilo de educar hijos

Que te invite a no seguir métodos ajenos no quiere decir que no busques un estilo para educar a tus hijos. No se trata de seguir un camino (método) sino de encontrar una manera de transitar los caminos que surjan.
Algo que llamo: estilo Caperucita Roja. Y hay personas que, a veces sin saberlo, siguen este estilo.
Es decir, no van directo a la solución (casita de abuela) sino que se permiten investigar (camino alternativo) Y aprenden en el viaje (recogen flores en el camino).

Son personas con Síndorme de Caperucita Roja.
Para saber si este estilo va contigo, te presento un ejemplo de cómo un padre/madre con este estilo, resolvería los conflictos en casa.
  1. El adulto nota un hecho que no le agrada (por ejemplo, se grita mucho en casa).
  2. Se pregunta ¿qué está sucediendo para que se grite tanto? (es decir, plantea la necesidad de analizar).
  3. Observa sus sentimientos, los que llevan a gritar. (Es parte de la situación y trata de descubrir qué sentimiento subyacen. Por ejemplo: estoy cansada y molesta por el día en el trabajo. Me siento angustiada porque no me alcanza la plata para llegar a fin de mes, etc.)
  4. Averigua qué sucede en el entorno. (Por ejemplo, ¿los niños están actuando más inquietos que otras veces, o en realidad no?) 
Y acá es cuando aparece el lobo e indica a Caperucita que existen otros caminos. 
El camino estímulo-respuesta diría: ¿Hay gritos? haz callar a los que gritan (hablando o gritando). En este caso, el adulto no busca la solución ya (salvo que la situación tenga riesgo en la vida del niño, por ejemplo, se acerca a un enchufe).

       5. El adulto no reacciona. Se detiene ante la bifurcación de caminos (posibilidades) y piensa cuál tomará.
       6. Decide cómo transitará el camino (qué hará para dejar de gritar. Observa que recién ahora entra el qué hacer en escena).
      7. Actúa (pone en práctica) y aprende de lo que hay en ese camino (sostiene con paciencia lo que decide hacer). 

Cuando tomas distancia para observarte, adquieres mayores elementos de análisis.
Por ejemplo,
  • si en el punto 3 uno descubre que quien provoca la situación es el malestar laboral, las herramientas para desactivar el mal humor se enfocan ahí. 
  • Como la familia es un sistema abierto, al modificar un elemento (el mal humor) se modifican otros (los gritos en casa) aunque no se actúe directamente sobre ellos.

A modo de cierre.

Sí, MadreEnObra, todo esto lleva tiempo.
Un estilo educativo en esta línea S.C.R. es complejo de sostener.
Además, sus logros no son grandiosos a corto plazo. Porque no adiestra, educa.
  • permite aprender de lo que sucede, a medida que educas a un niño.  
  • tiene en cuenta tu manera de ser y la de tu hijo. 
  • Es un estilo educativo que ayuda a crear un vínculo sano.

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