Cómo estar segura que tu vida no se conduce por culpa


Si no la ves, sospecha, MadreEnObra; si no la ves, sospecha.
Mucho más si eres madre sola. Porque la culpa se pega, se camufla, y ataca desde sitios donde parece imposible que esté.
Si crees que eso le pasa a otras, si nunca sientes culpa, sospecha.
Tienes que saber que toda culpa tiene la posibilidad de paralizarte o catapultarte. 
Así que, apronta las alas porque te propongo salir catapultada.
Madre en obra. Culpa. Afectos


Precisas descubrir por dónde anda tu culpa, para actuar a favor de sanar tu vida afectiva.

Y para ello, veamos qué hacemos por lo general ante la culpa:


1.- Evitar el sentimiento de culpa.


A veces la culpa se pone afuera. La descubrimos en el otro, en la situación y evitamos el sentimiento. Tú me dirás que no sientes culpa porque fue el otro el que hizo tal y cual cosa.
Pues eso no importa.
Si te separas por algo que realiza tu pareja, igual sientes culpa. Hasta ahora no conozco una mujer que NO sienta culpa por su separación:
  • se culpa por lo que viven sus hijos 
  • o por haber elegido mal a su pareja 
  • o porque debió pasar por alto tales hechos, 
  • o la esconde. 
Pero volvamos a esto de poner la culpa afuera, que durante un tiempo funciona, por cierto.
El problema es que quedas esperando que algo cambie.
La "culpa afuera" te quita el poder de decisión al ubicarte como víctima de lo que otro hace. (Ojo, si sufres violencia debes pedir ayuda).

Recuerda que la culpa no es mala ni buena en sí
Es un sentimiento que indica que no estás viviendo o actuando como quieres vivir

Sólo cuando logras reconocer por dónde anda la culpa, puedes evitar que actúe camuflada.

2.- Consumirse en la culpa


Si evitar la culpa no hace bien, tampoco aferrarse a ella. 
Cuando uno permite que la culpa viva dentro, se autorreprocha todo lo que hizo.

Quedarte en esto evita el hacerte responsable de que tu vida sigue. 

Lo hecho, hecho está. ¿Hay algo para reparar? Trata de repararlo.
¿Hay a quien pedir perdón? Hazlo.
Hazte responsable de lo que crees que puede enmendar. Pero la vida sigue.
Y, si no puedes continuar, pide ayuda a un profesional.
No se puede arar mirando para atrás, dice la frase.
No se puede crear vida nueva atados a la culpa de algo que hicimos mal.

3.- Cuando la culpa se camufla.


Hay madres que continúan con su rutina como si no pasara nada. 
No pasan el trabajo de realizar el duelo, simplemente esconden lo que sienten.
Y lo hacen tan bien que hasta ellas mismas se convencen que "no pasa nada".

En este caso la culpa actúa en forma indirecta. La culpa se camufla. 
Por ejemplo:
    • La mujer hace cosas que no encajan con ella. 
    • La mujer no logra aceptar reconocimiento por lo que hace (la culpa quita autoestima). 
    • La mujer cambia de estados de ánimo muy fácilmente (le genera inseguridad).
Todos son indicios que algo anda mal.

Y sucede que, cuando una mujer vive bajo la culpa camuflada, no se da cuenta. 
Por eso, si tus amigos o familiares te indicas que actúas raro, no lo atribuyas a que desde ahora eres libre y bla, bla, bla.

Escucha y atiende lo que dicen otros que te quieren -que conozca tu ser, no cualquier otro- sobre cosas que haces, dices, manifiestas. Es una manera de empezar a ver los rastros de la culpa.
Y que conduzca tu vida sin darte cuenta.

¿Vivir sin culpa?


Imposible. Los sentimientos se sienten, y no vale la pena tratar de escapar de ellos.

La culpa es un sentimiento muy desvalorizado, y sin embargo puede ser una gran maestra.
Pero ojo, que la culpa es una maestra salvaje.
Si la dejas andar por ahí sin reconocer su presencia, destrozará tu vida tarde o temprano.

Lo que te propongo, MadreEnObra, es que la utilices a tu favor.
Que la mires de frente para darte cuenta si estás viviendo como deseas vivir.
Que puedas desentrañar en lo que indica cuáles cosas aún son válidas en tu vida y cuáles no.

No es fácil cambiar y no siempre hay que cambiar.
Pero si sientes miedo de mirar tu culpa de frente, date la posibilidad de buscar ayuda en un profesional.

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